El aplique Gatsby combina una estructura de metal con acabado dorado y dos cuerpos de vidrio acanalado dispuestos en vertical. Su diseño simétrico destaca sobre la pared incluso con la luz apagada y aporta un elemento decorativo sin ocupar espacio en el suelo ni sobre los muebles.
Con 48 cm en su dimensión mayor, la pieza tiene una base circular, un brazo recto y dos pantallas alargadas que distribuyen el volumen del vidrio por encima y por debajo del eje central. Esta disposición hace que la mirada recorra la pieza en vertical, mientras el soporte metálico reúne ambos cuerpos en el centro.
Es un aplique indicado para recibidores, pasillos, salas y los laterales de cabeceros o aparadores. En estas ubicaciones, la iluminación de pared también forma parte de la composición del espacio: puede señalar un tramo de pared, acompañar un mueble o crear una disposición simétrica junto a otro aplique.
La estructura metálica sostiene dos cuerpos de vidrio acanalado transparente, orientados en sentidos opuestos a partir de un núcleo central. El vidrio se prolonga hacia arriba y hacia abajo, creando una línea vertical continua. La simetría no depende solo del soporte: también está presente en la distribución de los dos volúmenes alargados.
El acanalado introduce un relieve lineal en el vidrio y modifica la forma en que la luz lo atraviesa. Su textura participa tanto en el aspecto de la superficie como en la percepción de la pieza iluminada. El acabado dorado del metal aporta calidez visual y contrasta con la transparencia del vidrio, manteniendo un lenguaje geométrico de líneas definidas.
Incluso apagado, el aplique conserva su papel como elemento visual sobre la pared. La base circular y el brazo corto concentran el soporte en el punto de fijación, mientras los cuerpos de vidrio alargan la silueta. El contraste entre el círculo de la base, la línea recta del brazo y las pantallas verticales define el dibujo del modelo sin recurrir a una ornamentación recargada.
La dimensión mayor de 48 cm permite que el aplique destaque solo en un tramo pequeño de pared o en pareja, a ambos lados de espejos, cabeceros y aparadores. Utilizado individualmente, concentra la atención en un punto; en pareja, la repetición del diseño refuerza la simetría de la composición y enmarca el elemento central.
En pasillos y recibidores funciona como punto de luz decorativo. En salas puede incorporarse como iluminación lateral para reforzar la profundidad y destacar superficies. La ubicación junto a paneles o muebles permite que la forma vertical del vidrio dialogue con la composición de la pared, en lugar de ocupar una superficie de apoyo.
Su silueta acompaña la altura del espacio y ofrece una lectura más arquitectónica que ornamental. Por eso resulta apropiada para paredes donde se busca destacar el vidrio y su textura lineal, con el acabado dorado como contraste. La combinación mantiene el protagonismo en la geometría, la transparencia y la disposición de los materiales.
Limpie con un paño suave y seco. Evita los productos abrasivos y el exceso de humedad para preservar el acabado del metal y la transparencia del vidrio. Al limpiar las superficies acanaladas, pasa el paño prestando atención a los relieves, donde puede acumularse polvo. El cuidado debe abarcar tanto los cuerpos de vidrio como la estructura metálica.
En paredes de interiores, como recibidores, pasillos y salas, además de los laterales de cabeceros o aparadores.
Combina una estructura de metal con acabado dorado y dos cuerpos de vidrio acanalado transparente.
El vidrio es acanalado: tiene un relieve lineal que modifica la percepción de la superficie y el paso de la luz.
Las dimensiones del aplique son 21 x 30 x 48 cm; 48 cm es su dimensión mayor.
Ambas opciones funcionan. Solo, destaca un punto de la pared; en pareja, crea simetría junto a espejos, paneles, cabeceros y aparadores.
11 94901-2751
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